La calidad útil aporta un valor añadido a los productos.

La “calidad útil” es una expresión que se encuentra directamente vinculada a los sistemas de gestión empleados en el seno de las organizaciones y a la calidad resultante de ellos en sí misma. Este nuevo concepto traspasa todas las técnicas utilizadas hasta ahora, para establecer una alternativa que abarque tanto la excelencia de los productos, como la satisfacción del cliente y de la propia empresa. 

Los grandes inconvenientes que han venido planteándose en cuanto a las modalidades de gestión tradicionales han sido la falta de actualización, por una parte, y el escaso seguimiento existente en los procesos diarios de las organizaciones, por otra. Sucede así, que las empresas inician un proceso de certificación de calidad, pero lo dejan de lado para tratar asuntos más urgentes, que no requieren tanta burocracia y papeleo. Pues bien, para obtener esa “calidad útil” es necesario implantar un sistema unitario en el que se integren las modalidades tradicionales con una gestión de la calidad mucho más eficaz, que permita a las empresas y organizaciones actualizar sus protocolos de calidad de una forma más sencilla, competitiva y que, realmente, aporte un valor añadido.

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