El confucianismo promulga la práctica de la bondad para mejorar al hombre y a la sociedad.

Confucio o Kong Fu-tsé, uno de los filósofos chinos más influyentes, vivió aproximadamente en China entre el año 551 y el 479 a.C. Su vida, marcada por importantes obligaciones desde su temprana juventud, le llevó a observar y valorar todo lo que le rodeaba; dando lugar a la doctrina del Confucianismo, que fue la ideología central de la población china. Su ideario se extendió de China hacia Japón, Corea y Vietnam.

Como consecuencia de una larga vida de trabajo, Confucio llegó a conocer los principales defectos y debilidades de la raza humana; por lo que comenzó a predicar su ideario junto a sus discípulos. Su concepción del mundo, le llevó a pensar en que una conversión del hombre hacia la bondad lograría solucionar los problemas de la sociedad. Este filósofo promulgaba un tipo de hombre bondadoso, sabio y entregado al bien común. 

El testimonio de su paso por el mundo quedó plasmado en nueve libros que han ido pasando entre generaciones. Por un lado, se encuentran los Cinco Clásicos (Wu King o Wujing): el Libro de las Mutaciones (Yijing), el Libro de la Historia (Shujing), el Libro de las Odas (Shijing), El Libro de los Ritos (Liji) y el libro Anales de Primavera y otoño (Chunqiu); y por otra parte, los Cuatro Libros (Sishu): Analectas (Lunyu), El gran saber (Ta Hsüen), La doctrina del método (Chung Yung) y el Libro de Meng (Mengzi).

A partir del pensamiento de Confucio, se establece la filosofía de que la virtud siempre está en “el medio”; cuando los hombres no descuidan sus obligaciones humanas ni religiosas. El confucianismo no pretendía ser una religión, sino más bien una forma de vida; aunque sus discípulos construyeron grandes templos en su honor y sus retratos estuvieron presentes para su veneración en numerosas escuelas chinas.

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