La cooperación empresarial es un pilar básico de las economías dinámicas e innovadoras.

Cooperar significa trabajar juntos para alcanzar un objetivo. Pero no se trata sólo de dividir el trabajo de manera más o menos organizada y eficaz, sino también de armonizar los intereses entre las partes implicadas en un proyecto para obtener beneficios mutuos que satisfagan sus necesidades.

 

La cooperación al interior de las empresas requiere concertar adecuadamente esfuerzos entre propietarios, directivos y empleados. Si el clima laboral es malo la cooperación será igualmente de poca calidad y afectará negativamente a los resultados de la empresa. La actitud cooperativa no suele abundar en empresas donde no se respetan los derechos de los trabajadores ni se atienden sus legítimas necesidades.

 

Igualmente, la cooperación externa de la empresa requiere tener en cuenta la naturaleza e intereses de las personas y organizaciones con las que una empresa se relaciona o con las que podría hacerlo: clientes, proveedores, competidores, administraciones públicas, sindicatos, asociaciones empresariales, colegios profesionales, asociaciones de consumidores, ONGs, medios de comunicación, movimientos sociales, universidades y escuelas de negocios, etc.

 

En ambos casos, la cooperación se desarrolla más y mejor cuando existe voluntariedad y acuerdo entre las partes, es decir, cuando las relaciones se funda en una negociación colaborativa (ganar-ganar) en la que los actores se comprometen a buscar soluciones con beneficios mutuos, que satisfagan suficientemente a todas las partes implicadas.

 

La cooperación entre empresas, sobre todo entre PYMES, es a menudo imprescindible para participar en mercados cada vez más competitivos y exigentes, donde se necesita reunir capacidades y recursos que una sola empresa no puede tener, pero que están distribuidos en la sociedad y a su alcance si sabe relacionarse adecuadamente con sus potenciales socios. La orientación “hacia el otro”, la asertividad y la generosidad son cualidades fundamentales para cooperar con eficacia, como también lo son el realismo y el rigor con que se diseñan los proyectos y se gestionan los procesos.

 

Finalmente, la cooperación entre empresas y otros actores sociales -como los que más arriba se han enunciado- es cada vez más importante para responder a los valores y requerimientos de una sociedad que se organiza de muy diversas maneras para satisfacer sus necesidades. 

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Francisco Javier Malagón Terrón Javier Malagón se define como “un pensador que ayuda a pensar” para ayudar a analizar y gestionar conflictos personales, organizacionales y sociales.

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