Un plato reconfortante para los meses fríos, ideal para comer verduras de forma deliciosa.

Si no has comido nunca una crumble, ha llegado el momento. Este plato, tradicionalmente dulce, es delicioso por el contraste entre la capa superior crujiente y la capa inferior jugosa. En este manual te traemos una versión salada: crumble de calabaza, perfecta para reponer fuerzas en los meses fríos y no descuidar nuestro consumo de verduras. Este plato es tan rico, que se hará irresistible hasta para los más pequeños de la casa.

 

Ingredientes para la crumble de calabaza (4 personas)

Para la crumble

- 100 g. de harina

- 60 g. de mantequilla a temperatura ambiente

- 30 g. de queso parmesano rallado

- Sal

- Pimienta

Para el relleno

- 600 g. de calabaza

- 350 g. de patatas

- 3 cebollas grandes

- 1 puerro

- 200 g. de queso cheddar

- Sal

-Aceite de oliva

 

Preparación de la crumble de calabaza

1. Empezaremos con el relleno de nuestra crumble. Para ello, pelamos las patatas y las calabaza y las cortamos en rodajas finas. Las salamos y las freímos  en abundante aceite de oliva. Reservamos sobre papel absorbente para evitar el exceso de aceite.

2. Limpiamos la cebolla y el puerro (retirando su parte verde) y los cortamos en brunoise. Los pochamos en la sartén con un poco de aceite hasta que estén transparentes.

3. Ahora prepararemos nuestra crumble: disponemos en un bol la harina, el queso parmesano rallado y la mantequilla a temperatura ambiente. Mezclamos con los dedos hasta que se formen una especie de migas. Ahora añadimos la sal y la pimienta e integramos bien hasta que quede una mezcla homogénea. Cubrimos el bol con papel film y lo llevamos a la nevera durante media hora.

4. Vamos precalentando el horno a 200ºC y engrasando el molde que vayamos a utilizar para nuestra crumble con un poco de aceite de oliva.

5. Montamos nuestra crumble: para ello, disponemos una cama de patatas sobre el molde, seguimos con una capa de queso cheddar, una de calabaza, otra de cebolla y puerro y una última de calabaza. Terminamos con una capa de las migas.

6. Horneamos durante 35 minutos, hasta que la superficie esté dorada.

7. Deja enfriar un poco fuera del horno y sirve en porciones con una fresca ensalada o un caldo casero.

 

Imagen: Buntworthy

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