Conocer el punto dulce de tu objetivo te permitirá sacarle el máximo partido y conseguir una mayor nitidez.

El término punto dulce proviene de su denominación inglesa: sweet spot y podemos definirlo como los valores de diafragma y distancia focal en que un objetivo fotográfico trabaja mejor, consiguiendo una mayor calidad. Disparar en el punto dulce se traduce en una mayor nitidez y una reducción considerable de las aberraciones propias del objetivo.

 

Para conocer el punto dulce de tu objetivo, no te queda otra que experimentar, aunque la prueba verás que es muy sencilla. Tan sólo necesitarás una misma escena estática que fotografiar, como un bodegón sencillo, y un trípode en el que apoyar la cámara para evitar vibraciones que, a velocidades lentas de obturación, difuminen la imagen. Una vez lo tengas todo listo, deberás configurar tu cámara en el modo prioridad a la apertura e ir disparando a las diferentes aperturas de diafragma que te permita tu objetivo, deberás realizar una fotografía por cada número f. Después, vuelca las fotografías en el ordenar y amplíalas al 100%, aísla una misma zona y ve comprobando la nitidez y las aberraciones en cada una. En el valor que mejor resultados alcances, estará el punto dulce de tu objetivo.

Como regla general, los peores resultados los obtendremos en los extremos, es decir, en la distancia focal más corta y más larga y el mayor y menor número f, mientras que los resultados más satisfactorios los obtendremos en los valores medios, tanto de distancia focal como de apertura de diafragma. De hecho, en la mayor parte de los objetivos, el punto dulce se sitúa a dos pasos por encima de la apertura máxima de diafragma. Por ejemplo, si la apertura máxima de tu objetivo es f/2.8, el punto dulce estaría situado en f/5.6.

 

Imágenes: cfournie, Steven Santiago Photography

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