El mítico actor irlandés que pasó a la historia del cine como el dueño de la intensa mirada azul de Lawrence de Arabia.

En 1932 nació Peter Seamus Lorcan O’Toole en Connemara, Irlanda, fruto de la relación entre un orfebre irlandés y una enfermera escocesa. Sin embargo, su estancia en el pequeño pueblo irlandés sería muy corta, pues al inicio de la II Guerra Mundial, Peter O’Toole sería evacuado a un pueblo de Inglaterra, Leeds, donde estudiaría en un colegio católico de monjas, años que él mismo recordaría como muy severos.

 

A los 15 años finalizaría su educación formal y comenzaría a trabajar como periodista y fotógrafo en un pequeño diario hasta que fue convocado por el Servicio Nacional para la Armada Real. Su función durante ese tiempo fue la de señalero, se encargaba de operar y mantener aparatos y antenas radio, no obstante, pronto le confesaría su verdadera vocación a un oficial de la Armada: le encantaría ser poeta o actor.

 

Y es esta segunda opción la que tomaría el rumbo de su vida. Cuando David Lean, el director de la joya del cine Lawrence de Arabia, lo reclutó para encarnar el papel de oficial del ejército británico, Peter O’Toole era desconocido para la gran audiencia. Hasta entonces sus papeles habían estado limitados a los teatros de Bristol y Londres y a algunas interpretaciones en filmes menores y en televisión. Sin embargo, Peter ya apuntaba maneras e interpretaba a la perfección los vaivenes emocionales de personajes sumamente complejos psicológicamente.

David Lean le abrió las puertas de Hollywood y a partir de este momento, Peter O’Toole comenzaría una fructuosa y memorable carrera, en la que nos has dejado papeles inolvidables como el Enrique II de Beckett o el actor desilusionado y subversivo de Mi año favorito.

 

Peter fue un hombre extrovertido y alegre, pero, sobre todo, fiel a sus principios, de hecho, en 1987 rechazó el título de caballero que le ofreció la reina Isabel II para no traicionar sus ideas personales y políticas.

 

Fue nominado en ocho ocasiones a los Óscars, pero no conseguiría la estatuilla hasta 2003, a título honorífico.

 

En un hospital de Londres un frío mes de diciembre de 2013, a los 81 años, sus ojos azules se apagarían para siempre, sin embargo, Peter nos ha dejado para la memoria una carrera plagada de joyas cinematográficas.

Imagen: Classicfilm scans.

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